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Navidad en la piel

Por Eva Valldeperas

Hay tres cosas que son muy propias de estas fechas en mayor o menor medida, el consumo de dulces, de alcohol y un abanico de emociones negativas.

Y es que quién no cae en una, cae en otra y todas ellas tienen un claro impacto en la piel, reflejo absoluto de todo lo que ocurre en nuestro interior. Pero vayamos por partes…

¿Qué le hace el azúcar a la piel?

Y es que quién no cae en una, cae en otra y todas ellas tienen un claro impacto en la piel, reflejo absoluto de todo lo que ocurre en nuestro interior. Pero vayamos por partes…

Para empezar, si eres propensa a los brotes de acné, tienes psoriasis o eccema, el azúcar aviva los brotes, Why? Por qué sube los niveles de insulina y activa una respuesta inflamatoria por parte del organismo.  Pero eso no es todo, el consumo de azúcar acelera la aparición de finas líneas y arruguitas y esto pasa por qué, en lenguaje corriente, “fosiliza” mediante glicación dos proteínas que todas conocemos, colágeno y elastina, de manera que no cumplen sus funciones de dar elasticidad a la piel. ¡Y aún hay más! El azúcar acelera la formación de radicales libres.

Mi consejo: Sustituye. Masajea. Antioxidantes. Aceite/ Crema.

El alcohol... ¡ay el alcohol!

Con lo bien que sienta un vinito… Pero si bien es cierto que una copa de vino o cava pues no hará ningún daño, la realidad es que en Navidad ¡beben hasta los peces en el río! y mucho .. El alcohol en dosis elevadas, lo típico de las cenas de Navidad, el pavo en familia o el chinchin feliz año, deshidrata a base de bien pk es diurético, y a través de la orina también se pierdan vitaminas esenciales para la piel como la A y hace descender los niveles de vitaminas del grupo B.

La deshidratación ralentiza el funcionamiento linfático y el alcohol es también un vasodilatador (en dosis altas. Si son altísimas, el efecto contrario, vasoconstrictor).

¿Cómo se traduce esto en la piel? Pues con más sequedad, edema y ojeras.

Mi consejo: Agua. Vitaminas. Serum/ Crema. Drenaje.  

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El estrés

Y por último, a pesar de que los del grupo “O dulce Navidad” no pueda creerlo, hay muuuucha gente, por no decir todo el mundo, que estas fechas les conduce al  estrés, son fuente de discusiones y conflictos o les produce tristeza. Todas ellas emociones que dejan su impacto en el rostro.

Según el psicólogo Paul Ekman hay más de 10.000 microgestos asociados a una emoción, y todas las emociones dejan huella en la piel.

El estrés está muy presente, esa ansiedad que nos genera tener todo listo, comidas, regalos, la casa perfecta, la mesa ideal, o el ver a la tía Engracia que te crítica todo y encima siempre te la sientan al lado en la mesa…¡joer!

Pues este estrés va a activar el cortisol y esta hormona a su vez va a estimular las glándulas sebáceas aumentando las posibilidades de tener un brote de acné, disminuirá la producción de colágeno y elastina, deshidratará la piel y le restará la capacidad para retener agua.

Mi consejo: Respira. Para. Baila. Serum. Masajea.

Emociones negativas

Luego tenemos las típicas discusiones familiares de estas fechas, emociones negativas que afloran en las mejores familias, roces no pulidos ni tratados que se barrieron bajo la alfombra del subconsciente y el día en que pasamos más tiempo juntos, con alcohol por medio, van supurando en forma de palabras o actos. Las emociones negativas envejecen señoras. Mucho.

Cuando nos enfadamos los músculos faciales se contraen formando arrugas. El ceño fruncido, los maseteros contracturados, los labios empequeñecen y se aprietan, el enrojecimiento del rostro, la ira, la rabia, inflama y deshidrata produciendo dermatitis.

Mi consejo: Perdona. Olvida. Inhala. Exhala. Masajea. Mucho.

La tristeza

Y llegamos a la tristeza. Tristeza porque echas de menos a quien ya no está. Tristeza por que antes todo era más bonito. Tristeza por que no sabes por qué.

Esta emoción, es vasoconstrictora por lo que hace que la piel esté más pálida de lo habitual y la piel no reciba todos los nutrientes necesarios. Así mismo. suele haber una carencia de vitamina D dado que la tendencia es a refugiarse y las exposiciones al sol escasas. Cuando estás triste las lágrimas son inevitables haciendo que aumente la presión en la zona peri orbital dando pie a bolsas, patas de gallo y deshidratación de la piel de los párpados (por las sales de las lágrimas).

Mi consejo: Comparte. Habla. Sol. Masajea.

¡Nos vemos en Enero! 😉